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El hacer conscientemente cualquier actividad es la esencia misma, la razón de ser de la masonería especulativa
(demasiado antiguo para responder)
ºLvx-illuminatiº
2009-09-24 02:55:10 UTC
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El hacer conscientemente cualquier actividad es la esencia misma, la
razón de ser de la masonería especulativa
Entre la masonería antigua (operativa) y la masonería moderna
(especulativa) existe un punto común y
fundamental: el símbolo. Las dos instituciones se centraron en vías
distintas, y hasta opuestas en ocasiones,
basaron sus reclutamientos en criterios muy distintos, pero
preservaron
la sustancia
simbólica de la Orden y su contenido iniciático, aunque algunas
obediencias renegaron, del reclutamiento de los aceptados
masones, esto es de loq que no conocían del arte de la
construcción. Pero el carácter de los auténticos Hijos de
la Luz o Hijos de la Viuda, se explica que el carácter eterno
de la francmasonería se funda en la acción consciente y no
en hacer cosas como si fuéramos unas maquinas cortadoras
y pulidoras de piedras:
El hacer conscientemente cualquier actividad es la
esencia misma, la razón de ser de la masonería especulativa.
El hacer inconscientemente no es el
reflejo de lo realmente consciente.
Ahora bien, nosotros, los masones no somos maquinas- lo que
nos caracteriza como masones especulativos es precisamente
eso que no hacemos las cosas mecánicamente, luego
Gurdjieff y Ouspensky copiaron nuestra idea de que el hombre
debe dejar de ser como una máquina, nos expresamos por
símbolos como eso de dejar de ser maquinas no para
distinguirnos
de los demás seres humanos sino, simplemente, por una necesidad
inherente a cualquier
conocimiento verdadero... El objetivo de los símbolos no debe
ocultarse, sino expresarse en acción despabilada. Su objetivo es
seleccionar a quienes, integrándolos, se muestran dignos de la
Verdad.
El gran secreto de la masonería, que no puede ser traicionado por
nadie, es el del
significado profundo de sus símbolos que operan de manera
indirecta para despertar el consciente del ser humano.
El caballero Ramsay lo afirmaba
aun en el siglo
XVIII «Tenemos secretos, son signos figurativos y palabras sagradas,
que componen un
lenguaje indirecto a veces, muy elocuente otras, para comunicarlo a
la
mayor distancia y
para reconocer a nuestros colegas que han comprendido,
sean de la lengua que sean». La
francmasonería
moderna ha sabido conservar esta esencia, pues, la riqueza esencial de
las
sociedades iniciáticas de
la Edad Media, a saber, el mundo simbólico que permite,
efectivamente,
a algunos
hermanos llegar mas allá de la expresión racional ordinaria, de la
raza, de la
cultura y del conjunto
de los condicionamientos humanos.
Por ello, se insiste tanto en la diferencia capital entre
la
francmasonería definida como una organización material y
administrativa y el espíritu
masónico, al que resumía así: «Aprender a construir corresponde, en
la
iniciación, al
gran arte de la Vida Consciente». Ni la Religión, ni el Estado,
mucho menos la Ciencia intentan despertar al hombre, sino
al contrario dormirlo, La vida construye sin cesar, es una obra en
perpetuo devenir que
los masones intentan llevar hasta el más alto grado de perfección
consciente. La
masonería
primitiva ofrecía a sus miembros, sobre todo, una concepción sagrada
del trabajo y una
experimentación permanente de la espiritualidad por medio de la
inteligencia y de la
mano.
Estamos en el meollo del secreto masónico; por un lado, hay un
organismo
humano con sus debilidades y sus errores. Por el otro, una Orden
verdadera basada en
la iniciación y en la Consciencia Objetiva, una Orden que sólo revela
sus
riquezas a quienes
cruzan la puerta de los grandes misterios y pasan de una iniciación
ceremonial a una
iniciación real. Así, se escribía sobre el juramento masónico:
«Aunque me conceda la
más entera libertad en lo que se refiere al relato de mis propias
aventuras, me prohíbe
cualquier revelación referente al propio secreto de la Orden». Según
los testimonios de
masones que «vivieron» el símbolo, este secreto en espíritu solo se
hace accesible a los
adeptos que practican con asiduidad la vía iniciática. Los libros que
anuncian grandes
revelaciones sobre los secretos masónicos sólo pueden ser imposturas,
puesto que el
Conocimiento último de las verdades de la Orden se alcanzan en el
interior de una logia y
no podría verse comprometido sin haber sido vivido.
Este «secreto», considerado de este modo por vanos escritores
masónicos, es
innegablemente uno de los valores inmortales que tiene la
francmasonería. No reside en
algunas «tras-logias» creadas por imaginaciones delirantes, sino en
el
espíritu del masón
que integra en su vida v en su pensamiento el mensaje del simbolismo
milenario que
encuentra en su taller.
Hoy se descubren vestigios de una severa amenaza
que en el acto de la
iniciación masónica se le dirige al neófito, que si no hace caso
será arrastrado por la marea, esto es un simbolismo de ser
arrastrado por el mundo profano y su desenfrenado arrastre .
La palabra del venerable
maestro de una logia se comunica en
“voz baja”, lo mismo que hace siglos prescribieron el Libro de los
números caldeo y la Mercaba judía.
Otras analogías no menos curiosas se echan de ver entre las
ceremonias
de los Misterios y las de la
masonería actual.
Una vez admitido el candidato, se lo llevaba aparte un iniciado
antiguo para revelarle al oído el
secreto de la comunidad. También el neófito masón jura, so pena de
tremendos castigos, no comunicar
secreto alguno a los hermanos de grado inferior, en correspondencia
con lo siguiente: “El iniciado de tercer grado que antes del tiempo
prescrito
revele a los de segundo las verdades
superiores, sufra pena de muerte”. El aprendiz masón promete que
antes
le arrancarán la lengua de raíz
que divulgar los secretos recibidos. Por otra parte, dice: “Al
iniciado de primer
grado que comunique los secretos de la iniciación a individuos de
otras castas para quienes la ciencia secreta ha
de ser libro sellado, córtesele la lengua, este simbolismo se refiere
a que el profano es incapaz de reconocer por si mismo que es una
maquina inconsciente, y que si se le hace ver, o comprenderá, al
contrario pudiera dañarle el saberlo.

http://groups.google.com/group/secreto-masonico
LABORISARQUITECTUM
2009-10-01 12:37:13 UTC
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El Deísmo Masónico
Durante el siglo XVIII, la Masonería desarrolló un sistema ortodoxo
de doctrinas que se desenvolvieron intelectualmente. Generando una
nueva
visión escolástica acerca de Dios, en particular entre los ilustrados
y místicos de Europa, librepensadores que estuvieran interesados en
la
teología aplicada a la vida cotidiana.
El racionalismo entonces aparece y se desarrolla en el siglo XVIII,
que se expresa a través de un deísmo como una respuesta a esta
escolástica. El Deísmo Masónico se basa un sistema de creencias, que
considera a un Ser Supremo “Dios” o Principio Inteligente, que si
bien Diseña el Mundo y lo Crea, también lo trasciende, y el Deísmo
Masónico expone que los acontecimientos del Mundo son ajenos a su
Voluntad, puesto que de Crear el mundo lo abandona, y deja a la
creación al gobierno de las leyes naturales diseñadas por Él. Dios se
convierte en ausente y no manifestado, pero que regresará, cuando se
cumpla el Ciclo Evolutivo del Universo. En el Deísmo Masónico, Dios
está por encima y Aparte de su creación.
El Deísmo Masónico parece establecer una nueva religión universal,
puesto que no reconoce en esencia las diferencias entre las
religiones
profanas, catalogándolas a éstas como desviaciones de una original
Religión Universal, “la Razón”. El Deísmo Masónico considera tanto a
las religiones como a las ciencias, expresiones deformadas del
intelecto humano. El Deísmo Masónico no reconoce la revelación Divina
que luego es escrita (esto es, Dios nunca ha dictado ni dictará
libros
ni sentencias) y, hace hincapié en el mejoramiento de la vida para el
ser humano aquí en la Tierra, y no cree en una vida de sufrimientos
y carencias para recibir una supuesta recompensa en el Cielo. y para
ello la Masonería impulsa desde siempre la implementación de un Orden
Mundial apropiado para la emancipación y la felicidad del ser humano,
no reconociendo para este fin, ni fronteras ni nacionalidades.
El deísmo masónico explica que las ideas religiosas profanas se
escapan a
la misma Razón Divina- fue la creencia en un Dios trascendente,
entendida como una causa primera que escapa al entendimiento humano,
se cree así mismo en un plan marcado con antelación al mismo comienzo
de la creación, y que este plan marcaría indudablemente el desarrollo
de los acontecimientos universales. Los deístas masones creemos que
Dios dejó que su creación en manos de las leyes universales fijas e
inviolables, y que podemos estudiar estas leyes mediante las
matemáticas, la química, la física etc. por lo que no había lugar
para los milagros (esto es que Dios intervenga en acontecimientos
mundanos directamente), ni a la Biblia, ni el Corán, ni ningún otro
libre sagrado son revelaciones directas de Dios, los comentarios de
estos libros sagrados sólo son comentarios personales de Grandes
Iniciados como Cristo, Buda, Zoroastro, Mahoma, Moisés entre otros, a
los que la Masonería misma guarda gran respeto y admiración. La
Verdad de Dios no ha sido escrita, pero puede bien ser comprendida
por
corazones de hombres y mujeres libres y de buenas costumbres que
practican la fraternidad humana. Para la Masonería Deísta solamente
Dios “El Gran Arquitecto del Universo” debe ser adorado, Cristo y
otros Iniciados son simplemente maestros, que deben ser respetados y
emulados. Siendo para el Deísmo Masónico: la piedad, la fraternidad
y la virtud los más importantes formas para adorar a Dios. El
hombre
primitivo y profano tuvo que
lamentar el error de lastimar a otros para agradar a Dios, y es la
Orden Masónica la que ha impulsado el respeto a todas las formas de
Creencias. Para la Masonería el iniciado puede alcanzar la
Inmortalidad del Alma médiate la práctica de las Virtudes que ésta
misma indica.

Vicente Alcoseri


http://groups.google.com/group/secreto-masonico

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